lunes, 20 de agosto de 2012

Homosexualidad: La educación comienza en casa


La gente se queja de que es difícil ser homosexual; de que hay ignorancia respecto al tema; de que las autoridades no hacen algo al respecto; de que no hay espacio para el asunto; de que hay demasiada discriminación. Pues cabe destacar que el principal punto en esto es la ignorancia.
Un homosexual ciertamente está consciente de su condición. Sin embargo, no todos la asumen como parte de una realidad cotidiana. No se está hablando de gritar al mundo a voz viva que te gusta la gente del mismo sexo, pero por lo menos, que sea de conocimiento en el círculo social cercano. Y de ser así, en algunos casos, por no arriesgarse a decir “gran mayoría”, la verdad queda secretamente refugiada. Esto, porque una vida “fuera del closet” es demasiado arriesgada, debido a lo difícil que resulta la inserción de la tendencia homosexual a una sociedad, por no catalogarla de “machista”, que no tiene aún una clara concepción de cómo reaccionar frente al tema.
Madres se quejan de las miserables vidas que sus hijos estarían propensos a tener. Aquellos hijos, se refugian en el miedo y anonimato, porque el ser parte de la “comunidad de gente normal” es una posibilidad remota. La aceptación del círculo cercano no es suficiente, porque no es ahí donde las relaciones terminan. Como la Sociología explicaría, hay variados niveles en donde los procesos de socialización toman lugar.
¿Han cambiado las cosas, en comparación a los tiempos pasados? Es obvio que sí, a causa de la capacidad natural de adaptación de la humanidad en su proceso evolutivo y construcción cultural. Las generaciones nuevas tienden a comprender mejor el asunto de la homosexualidad, y aquello facilita en gran medida su aceptación; Sobre todo cuando se encuentran con algún caso cercano (he experimentado aquello con más de un par de ex homofóbicos). ¿Pero qué hay de las generaciones anteriores, que aún se encuentran en una era de resistencia al cambio? ¿Habría que esperar a que toda esa generación desaparezca, muriendo naturalmente? Aquello no se llevaría las ideas que bloquean la aceptación. Es mejor pensar y tener en consideración que es fácil demostrar a alguien que no está mal lo que eres, cuando tú, en primer lugar, tienes tu tema claro. Es dejar en evidencia la ignorancia presente en nuestra construcción cultural de patrones estereotipados para géneros masculino y femenino, sexos varón y mujer.
Una vez que el ser humano conoce lo desconocido, acepta la verdad de las cosas. Y la verdad, en este caso puntual, no se da a conocer ocultándose.
La gente se queja de que se ignora la realidad de la condición homosexual. Sin embargo, habiendo un supuesto 10% de la población gay (considerando el estimado 1 de cada 10 personas), pocos de dan el trabajo de hacer algo porque la ignorancia sea erradicada. El estado “dentro del closet”, no sirve de nada si esperamos que se acepte lo que somos. Es difícil cambiar las mentes cerradas desde la hipocresía. Si se busca una aceptación de lo que eres, entonces lo lógico es mostrar de qué estas hecho.
Es una vida difícil, sobre todo porque muchas veces te quedas solo. Hay casos y casos en los que los padres simplemente no hacen nada por comprender; sino directamente buscar una reversión a lo que la vida era anteriormente. Pienso: “Más maricón que el hijo homosexual, es el padre que le da la espalda cuando se le necesita”. Si aquellos progenitores, por lo menos se dieran la tarea de quitarse su miedo a INTENTAR comprender lo que sus hijos son, las cosas serían muy diferentes. Si no está el apoyo incondicional ante algo tan complicado, no se puede esperar que un ser humano esté emocionalmente bien, como se cataloga a muchos homosexuales. Gran parte de la base de la problemática homosexual, yace en la negatividad a su aceptación y el cambio que esto conlleva, y no en la condición en sí.
No nos podemos quejar si no estamos haciendo algo para aportar a que las situaciones tengan un distinto panorama. Esto, tanto para sujetos homosexuales, como para padres y círculos cercanos que se mantienen al margen del asunto. La responsabilidad primera recae en los protagonistas de la historia y su misión de dar a conocer y explicar, para así hacer comprensible, su realidad.

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